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al otro lado del espejo

´¿Qué es un físico cuántico?

Un físico cuántico es aquel que busca un gato negro en un cuarto oscuro y que además... resulta que el gato no está...

Cuentame al oído... (Carta a Daniel)

Cuentame al oído muy despacio y muy bajito... porque tiene tanta luz este día tan sombrío... Cuentame... Cuentameeeee...
Hoy no siento tanto dolor, no. Hoy mi cabeza vuelve a funcionar, algo lenta por supuesto, pero ... está en el camino de nuevo. Creo que me caí por algún acantilado de eos que hay por la alta montaña y claro... el golpe dolió. Pero... ya me levanté. Cada vez me levanto más rápido de las caídas, sí, porque no sirve de nada quedase ahí tirado en el suelo llorando las penas, como un disco rallado de Bisbal. No, eso no sirve. Es mejor levantarse y continuar caminando. Puede que entonces tengas que ir más depacio, porque si estás herido pues no puedes correr demasiado, además de no ser nada conveniente. No puedes correr, no, pero sí que puedes caminar. Pasito a pasito. Y sí, también está permitido seguir llorando, sí, pero llorar mientras caminas hacia delante, nunca mirando hacia atrás, ni deteniéndote, porque si lo haces... entonces estás perdido. Sí, porque entonces te quedas paralizado en el dolor y cada vez se te hace más difícil la tarea de volver a levantarte.
De modo que como aún no puedo correr y mucho menos volar... pues continuaré la marcha, sin prisa pero sin pausa. Y si es posible... sin mirar hacia atrás. No sé si es posible, pero lo intentaré con todas mis ganas.
Sí, Daniel, porque si realmente tu camino ha de correr paralelo al mio... ya me alcanzarás en algún punto de él. Y sino... pues continuaré llorando hasta que las lágrimas se me acaben, pero no me detendré, no. Y tampoco me quedaré desparramada en medio de algún acantilado para estar contigo. Ni tampoco para ser "solidaria" contigo. No lo haré. Si tú quieres hacerlo, allá tú. Pero yo no lo haré, no me da la gana. Porque no anduve por tantos caminos pedregosos, ni me levanté después de despeñarme por cientos de acantilados, para ahora quedarme atrapada en este tan pequeño...
Sí mi amor, escuchaste bien. Pequeño. Comparado con los acantilados que yo conocí, este que tengo delante es pequeño, sí. Y si cada vez que me despeñe y me rompí el cuerpo entero, no desistí, sino que me levanté, me curé las heridas y continué caminando... no pienso ni mucho menos hacerlo ahora. ¿Desistir yo? ¡¡Ja!! No, no voy a desistir. No, no voy a detenerme. Al fin y al cabo, ahora sólo me rompí el corazón. Sólo eso... Mucho y poco a la vez. Mucho porque el corazón es toda mi vida. Y poco porque aún me queda el resto del cuerpo entero...De modo que continuaré caminando mi amor. Con las lágrimas resbalando por mi cara, eso seguro, pero continuaré... Porque no sé si sabes, que el camino no se acaba nunca, es infinito. Bueno, quizás no tanto, pero desde luego es tan finito como la vida misma. Porque mientras estamos vivos, hemos de continuar caminando. El viaje de la vida nunca se acaba. Unas veces discurre por terrenos planos, sin dificultades... Pero enla mayor parte del tiempo no es así. Gran parte de viaje transcurre por caminos empinados y llenos de guijarros. Pero no olvides que son justamente esos caminos de alta montaña, los que llevan a la cima. Y a los paisajes más bellos... Como la historia del caballero de la armadura oxidada que te regálé, ¿te acuerdas?
Además, si aún te quedan dudas, imagina un viaje de verdad. Cuando partes de viaje y tienes un contratiempo, no te quedas allí tirado, llorando las penas y dandole patadas al coche ¿a que no? Solucionas el problema y continúas con el viaje ¿no? ¿Entonces por qué no haces lo mismo con el viaje de la vida? ¿Por qué te quedas parado en medio del mundo mundial llorando las penas que nunca lloraste, y que ni siquiera reconoces que te hieren? ¿Por qué? Es aburdo. Por poder, pueden darse patadas al coche. Pueden llorarse las penas. De hecho... deben llorarse. Pero desde luego, sin dar por finalizado el viaje... Detenerse sí está permitido, pero sólo para recuperar fuerzas o repostar, nada más.
Hoy no divago, no, reflexiono... Y te digo y me digo, es mejor caerse mil veces que siempre estar en el suelo. Es mejor caminar y equivocarse mil veces de camino que no emprender ningún camino. Porque no olvides nunca que la vida es como un viaje y que como tal, algunos la viven ligeros, sin demasido equipaje a cuestas, en tanto que otros, llevan tanta carga que apenas si tienen fuerzas para camianar.
Sé inteligente mi amor. Sé inteligente. Acércate a un acantilado y libérate de la carga del pasado... Te sorprenderás entonces, de cuan ligero se torna tu viaje. Hasta tendrás tiempo de admirar el hermoso paisaje...
Cuídate mi amor, cuídate...

Maika
-extracto de mi novela "El dragón que no quería mirarse al espejo"

HENRY DAVID THOREAU

SI HAS CONSTRUIDO CASTILLOS EN EL AIRE...
TU TRABAJO NO HA SIDO EN VANO, ALLÍ ES DONDE DEBEN ESTAR
AHORA SÓLO FALTA QUE LE PONGAS LOS CIMIENTOS...

GEORGE CLEMENCEAU

ES PRECISO SABER LO QUE SE QUIERE...
CUANDO SE QUIERE HAY QUE TENER EL VALOR DE DECIRLO...
Y CUANDO SE DICE ES MENESTER TENER EL CORAJE DE REALIZARLO...

David Demaría

LOS SILENCIOS NUNCA CUENTAN LA VERDAD...

Siembra...

Siembra un pensamiento y cosecharás una acción. Siembra una acción y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino...

El sueño de una noche de invierno

Érase una vez un sueño que quería ser realidad. El sueño se llamaba Dama y era muy bebé aún. tenía apenas un año, pero ya quería ser mayor. Estaba harto de que no le tomasen en serio. Estaba harto de que no le dejasen crecer. Para sus papás era tan sólo un sueño. Un sueño de una noche de invierno... Pero Dama se empeñaba una y otra vez en hacerles entender que él era real. Que no era tan sólo un sueño. Un sueño de esos que cuando despiertas por la mañana dejan de existir. El existía. Sentí. Respiraba. Amaba. Soñaba. Lloraba. Era un sueño real.

Una mañana Dama escuchó a sus papás discutir y se escondió debajo de la cama. Estaba muy asustado, pero necesitaba saber lo que hablaban de él. No obstante... después de haberlo hecho, hubiese dado cualquier cosa por borrar lo que había escuchado. Hubiese inventado una nave del tiempo, para poder volver a un minuto antes y decidir no escuchar. Hubiese inventado una estrella fugaz a la que subirse, para volar tan lejos donde sus horribles palabras no llegasen a sus oídos. Hubiese inventado un sueño... real, que permitiese que sus papis confiasen en él. Desconsolado el pequeño Dama empezó a llorar desconsoladamente "¿Pero por qué no me quieren? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Sólo por ser un sueño? -se preguntó interminables veces- Pero si los sueños somos hermosos... Alimentamos el corazón... Alimentamos la esperanza... Alimentamos el amor... ¿Por qué no me quieren entonces? -se preguntó de nuevo lleno de tristeza-"
Continuó llorando amargamente durante largo rato, quejándose sobre su suerte: "Pero no, ellos no lo ven así. No lo entienden. No hacen caso. Siguen discutiendo sobre mí como si yo no existiese, como si no pudise escucharlos... Como si yo no fuese nadie... ¿Pero cómo puedo no ser nadie si soy parte de ellos? Ellos me crearon. Ellos me dieron esta pequeña e insegura vida que tengo. Ellos... fundieron sus energías, las de papá Daniel y las de mamá María y de ahí nací yo. Dama. Ellos me dieron la vida y ahora quieren matarme -gimoteó- ¿Van a ser capaces de dejar que muera de hambre y frío? ¿Acaso son tan desalmados?"
Ese pensamiento acelera el corazón del pequeño, saliendo disparado de su escondite. Mira a su papá a los ojos. Ve dolor en su corazón. Y miedo. Y rabia. Y confusión. Y tristeza. "No quiere matarme. Se le nota en la mirada. Pero... no sabe que otra cosa hacer. No sabe si será capaz de cuidarme. Por eso cree que es mejor matarme a dejar que muera de hambre y frío -piensa Dama con un suspiro- Pero bueno en parte tiene razón. Es una muerte más digna ¿no? -se dice para tratar de consolarse- Un golpe certero y todo se acaba. No vive una larga agonía llena de descomposición y dolor... ¡¡¡Pero yo no quiero morir!!! ¡¡¡No quiero, no quiero y no quiero!!! -grita el pobre sueño desesperado-
Con el corazón encogido de dolor, el pobre Dama se gira hacia el otro lado de la cama y mira a su mamá. Su mamita llora quedamente. Ve tristeza en su corazón. E impotencia. Y rabia. Y miedo. Y amor... La ve mirar a su papá con amor. Ella le acaricia la cara y le dice que no es capaz de hacerlo. Que no puede matarlo. Que lo ama. Que forma parte de ellos. Entonces el pequeño se abraza pensando: "Ella tampoco quiere matarme. Se le nota en la mirada. Pero... no sabe que otra cosa hacer. Saber que continuar manteniéndome ella sola es muy difícil -concluye entristecido- ¡¡¡Pero yo no quiero morir!!! ¡¡¡No quiero, no quiero y no quiero!!! -grita de nuevo-
Sin embargo, cuando ya lo daba todo por perdido, ve como sus papis se abrazan llorando y entiende. Entiende lo que van a hacer con él. "Sí, ya sé que va a ser de mí. No van a matarme, no. No pueden hacerlo porque soy parte de ellos. Pero van a hacer algo peor, van a dejarme que me las arregle por mi cuenta. Ellos no van a cuidarme. No van a alimentarme con besos y caricias. Novan a arroparme cuando tenga frío. No van a secar mis lágrimas cuando esté triste. No van a consolarme cuando me caiga. No van a verme crecer... No. -susurra con el corazón destrozado- Pero -añade decidido- yo continuaré vivo. Continuaré vivo porque vosotros me habéis creado fuerte. Y me cuidaré solito"
Una vez acabada la última frase, Dama mira a su papá con amor y con sumo cuidado entra en su corazón. Se tumba en él y abrazándolo con fuerza... se duerme placidamente. Luego mira a su mamá y hace lo mismo. "Para algo soy un sueño, para hacer posibles las cosas imposibles -susurra dulcemente en sus corazones- Para algo soy un sueño, para vivir en vuestros corazones por siempre jamás -añade con una lágrima resbalando por su mejilla-"
Aquella noche... Daniel y María, solos en sus respectivas camas, soñaron con el pequeño Dama. "Adiós papá, cuida tu corazón, porque dentro de él vivo yo. Adiós mamá, cuida tus sueños, porque dentro de ellos vivo yo..."

Maik@ nov-03
-Para el dragonzuelo de ojos azules-
(incluido en "El dragón que no quería mirarse al espejo"

PLATÓN

NO HAY HOMBRE TAN COBARDE COMO AQUEL QUE EL AMOR NO LO HACE VALIENTE Y LO CONVIERTE EN HÉROE...

WILLIAM GEORGE WARD

EL PESIMISTA SE QUEJA DEL VIENTO, EL OPTIMISTA ESPERA QUE CAMBIE, EL REALISTA AJUSTA LAS VELAS...

PASCAL

EL CORAZÓN TIENE RAZONES QUE LA RAZÓN IGNORA...

Maik@

EL AMOR DERRIBA MURALLAS, NO LA CREA. EL AMOR CREA PUENTES, NO LOS DESTRUYE. EL AMOR ABRE CAMINOS, NO LOS CIERRA. EL AMOR LIBERA, NO ATA. EL AMOR ENGRANDECE EL CORAZÓN, NO LO EMPEQUEÑECE. EL AMOR DA FELICIDAD, NO LA QUITA. EL AMOR DA LA VIDA, NO MATA. PERO CUANDO EL DRAGÓN DEL MIEDO CONTROLA EL CORAZÓN, ENTONCES... EL AMOR CREA MURALLAS, DESTRUYE PUENTES, CIERRA CAMINOS, ATA, EMPEQUEÑECE EL CORAZÓN, QUITA LA FELICIDAD Y POR ÚLTIMO O MUERE O MATA...

¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON MI VIDA?

Buena pregunta... esa sería quizás la pregunta clave que trata de desentrañar Al otro lado del espejo. Eso sí, con un ejemplo práctico... cosa que parece mucho más educativa que la teoría pura y dura...
El psicólogo E. Jorge Antognazza, es su libro del mismo título, da unas pautas bastante sencillas para ponerse manos a la obra con algo tan complejo. Veamos...
Dice que para que se produzca realmente el cambio interior, se han de tener en cuenta los cuatro puntos siguientes:

1) AUTOCONCIENCIA del problema. Es decir, reconocer que se tiene un problema. Ejemplo que se ve con claridad en el caso de las adicciones. Los alcohólicos por ejemplo, jamás pueden empezar la recuperación si antes no reconocen que tienen un problema con el alcohol. En realidad, tal como dice el autor, cualquier mecanismo de defensa que se utilice para no aceptar que se tiene un problema -leáse excusa- es en realidad por MIEDO al cambio. Entonces, esas defensas provocan que se DESCALIFIQUE la situación. Hay varias formas de descalificar un problema:

- Negándolo. Diciendo que no existe tal problema
- Devaluándolo. Quitándole importancia. No es para tanto.
- Rechazándolo. No tan sólo no existe el problema en él, sino que no existe en general. Son tonterías de psicólogos.

2) AUTOCRITICA, es decir, responsabilizarse del problema. Que no culpabilizarse. Responsabilizarse supone tomar las riendas de la propia vida y asumir que es NUESTRO PROBLEMA. En esa fase uno ha de preguntarse cosas sobre su vida. Sobre sus valores y sus creencias. Sobre la imagen de sí mismo y del mundo. ¿Qué es lo que uno ha hecho para llegar a esa situación? ¿O qué es lo que no ha hecho tal vez?

3) DESEO DE CAMBIO. Esto es sumamente importante, ya que si una persona no está motivada, si no está concienciada, si no desea realmente producir un cambio en sí mismo para mejorar su vida, entonces poca cosa puede hacerse. Si en el punto anterior ha tomado conciencia de que algo no va bien y quiere realmente solucionarlo, entonces ha de ponerse manos a la obra. Pero ha de olvidarse de la imagen que tenía hasta entonces de sí mismo y del mundo. Ha de desmontar el puzzle de su experiencia vital y volver a montarlo de una manera diferente, de una manera más sana... Pretender cambiar dejando las piezas en el mismo sitio es una perfecta idiotez. Porque si todo sigue igual, es evidente que nada va a cambiar. Sería una idiotez tan grande, como estar viendo la televisión, pensar que no te gusta el programa que están haciendo, querer ver otra cosa, pero empeñarte en no querer cambiar de canal... ¿Idiota no? Pues eso...

4) MI BUENA FE. Esto es... dejar de engañarse a uno mismo. Es el deseo sincero de encontrarse a uno mismo, sin tapujos ni engaños ni máscaras. Y por supuestísimo aceptando nuestros errores. Puesto que el autoengaño impide la toma de conciencia, impide a su vez solucionar nada... Importante tener en cuenta, que si se cumplen los tres anteriores pero éste no... entonces se va todo al garate. Si quieres seguir autoengañándote puedes... pero claro, entonces no esperes ni de coña que el problema se arregle. !!!Siempre puedes seguir culpando a los demás y al mundo entero de tus problemas¡¡¡ -leáse con tono irónico please-

5) VISIÓN MÁS AMPLIA. Este punto lo he añadido yo al planteamiento del autor. Porque soy de la opinión de que quien tiene un porque... puede soportar casi todos los como... De manera que si tienes la suerte de tener unas creencias algo más profundas sobre la vida, si piensas que la vida no es simplemente una sucesión de hechos aislados, sino que tiene un sentido y un porque... entonces lo tienes bastante más fácil para enfrentar el problema. Si ves los problemas como trampolines de aprendizaje, de evolución... en lugar de verlos como jugarretas -por no decir putadas- de la vida... entonces el viaje hacia el interior de ti mismo está ya en curso...

De manera que... ese es el planteamiento que se hace la protagonista de mi novela... ¿Quieres acompañarla en su viaje?
Maik@

EL DRAGÓN QUE NO QUERÍA MIRARSE AL ESPEJO

En ésta mi segunda novela, el tema principal vuelve a repetirse... el viaje al otro lado del espejo... sin embargo en esta ocasión he dado un paso mas. En Al otro lado del espejo el viaje se realiza a nivel interior. Es el encuentro con la propia individualidad. En cambio, en El dragón que no quería mirarse al espejo es un viaje más internacional. Es el viaje al encuentro del otro. Personalmente, considero que sin el primero, es muy difícil -por no decir imposible- que el segundo pueda realizarse con facilidad. En otras palabras... si no conocemos nuestro propio territorio... nuestra propia oscuridad... ¿cómo vamos a ser capaces de descubrir y aceptar la del otro? Viaje importante donde los haya, ya que en él está la clave de las relaciones de pareja. Del amor. Que no del AMOR... Esa es harina de otro costal -harina que por supuesto, forma parte de la tercera novela-
Ésta es una novela que aún está en fase de construcción...
Narra la historia de Daniel y de María. Historia que refleja -o al menos lo intenta- el viaje que ha de realizarse para encontrar verdaderamente al otro. Como escribo en el Prólogo: El dragón que no quería mirarse al espejo no es una historia cualquiera, no. Es una historia de amor... o puede que no. Es una historia de desamor... o puede que no. Es una historia de dragones y princesas... puede que sí. Al viejo estilo de los cuentos de hadas se escribe esta historia. Sí, se escribe... porque la historia siempre se escribe sola. La vida nos atrapa cual araña en su tela y maneja nuestros hilos como si fuésemos títeres de un guiñol, de modo que ¿cómo podemos decir que el autor escribe? No amigos, no, la que escribe es la vida...
El hecho de novelar la historia es bien sencillo. Ya desde tiempos ancestrales, los pueblos han transmitido su sabiduría en forma de leyendas... y no es casualidad. Porque la información trasnmitida de esa manera llega directamente al alma. Al viejo estilo de los antiguos bardos de la cultura celta, el autor transforma la realidad en sueño para llegar mejor al corazón de los hombres, transmitiéndoles esperanza al alma y fuerza al brazo para continuar con la lucha.
Quien no ha escuchado alguna vez algo asï: Y llegó el príncipe montado en su hermoso caballo blanco -aunque en nuestros días, los príncipes se han modernizado y utilizan Lotus último modelo- a rescatar a la princesa -que también se ha modernizado y dejó hace tiempo de ser una ingenua doncellita- que estaba encerrada en su castillo. Postró su rodilla en el suelo y con voz trémula le preguntó: ¿Quieres casarte conmigo? Y la princesita muy feliz, gritó SIIII. Y colorín colorado este cuento se ha acabado... ¡Qué bonito! Lástima que la vida real no sea tan perfecta. ¿Que nos han engañado? ¿Que nos han vendido la moto para después ponernos la zancandilla y darnos el tortazo padre con la realidad? Quizás... Aunque quizás no del todo. La verdad es que no nos han engañado, simplemente nos han contado la mitad de la historia. En el mundo real, el final del cuento... es en realidad el principio. Si le quitamos la palabreja de FIN y en su lugar ponemos un hermoso CAPÍTULO I... quizás la perspectiva que tenemos sobre el amor cambie... Y ahí es donde quiero llegar con el dragonzuelo de ojos azules que no le daba la gana de mirarse al espejo....¿Te atreves tú a mirarte?

Al otro lado del espejo

AL OTRO LADO DEL ESPEJO
"Al otro lado del espejo" es mi primera novela, aunque áun no está publicada ¡¡pero lo estará pronto ja! Tratar de definirla no es tarea fácil. Podría decir sin duda, que mi novela trata sobre un tema escraboso, los abusos sexuales. Podría decir también -y tampoco mentiría- que habla sobre dolor, sobre oscuridad... Cierto. Pero no voy a decirlo. Porque mi novela es mucho más que todo eso. Es un viaje. Un viaje largo y complejo "al otro lado del espejo" de la protagonista, con un punto de partida y un destino bien definidos. Es un viaje que habla de dragones, brujas y príncipes... ¿O sería más correcto decir que habla de sapos? Quizás... Puede parecer a simple vista que es una novela triste y deprimente. Puede parecerlo, pero desde luego no lo es. Más bien al contario, es una historia llena de luz, de esperanza y de amor. Al escribirla, mi intención ha sido bien clara... Cual antorcha olímpica, no podía llegar a la meta y apagarla, sino que debía encontrar un nuevo relevo. Alguien que una vez leída mi historia, continuase corriendo en busca de su propia meta... Una meta llena de luz y esperanza, tras haber conseguido traspasar el espejo y transmutado la oscuridad en luz... y el dolor en amor. Algo así como la canción de Diego Torres, "Color Esperanza": Saber que se puede, querer que se pueda... pintarse en la cara color esperanza, tentar al futuro con el corazón... Eso es mi novela... un canto a la esperanza. Un saber que se puede salir de la oscuridad -por muy oscura que sea ésta- y regresar a la unidad, la luz y como no... al amor.

Fantasía o realidad

Erase una vez... una pequeña princesa que soñaba con mundos mágicos. Soñaba con mundos más allá del tiempo y el espacio. Mundos donde no existía el dolor ni la tristeza. Mundos donde podía ser feliz. Mundos... donde papá no existía.
Su pequeña cabecita volaba cada vez más lejos. Volaba en busca de un sueño. Volaba en busca de la libertad... A medida que pasaban los días, la princesita volaba cada vez más lejos... tanto... que ya no distinguía donde empezaba el sueño y donde acababa la realidad. Cada día era diferente del anterior. Cada día inventaba un sueño en el que poder dormir. Cada día inventaba una nube en la que poder soñar. Cada día inventaba una estrella en la que poder vivir.
Pero... cada noche, el sueño se desvanecía, se evaporaba la nube y se apagaba la estrella. La realidad la visitaba de puntilals y ella... no podía hacer nada por evitarlo. Tan sólo volver a inventar otro sueño. Tan sólo volver a inventar otra nube. Tan sólo... volver a inventar otra estrella.
La princesita creció y se convirtió en la Princesa que creía en cuentos de hadas. Su linda cabecita continuaba volando a mundos mágicos. Sueños y realidad coexistían en el mismo espacio-tiempo, en las mismas coordenadas, en el mismo corazón... Cuando la realidad la aturdía continuaba inventándose sueños en los que poder dormir. Cuando la realidad la hería continuaba inventándose nubes en las que poder soñar. Cuando la realidad la destrozaba... continuaba inventándose estrellas en las que poder dormir.
Pero un día la princesa tuvo un sueño. En ese sueño, la realidad se transmutó en fantasía y la fantasía en realidad. Fue de ese modo como la princesa pudo entender sus sueños y como pudo entender su realidad. Fue de ese modo... como la princesa pudo alcanzar sus sueños y como pudo aceptar su realidad.
Maik@
(Cuento utilizado como dedicatoria en Al otro lado del espejo)

Hoy siento

Hoy siento
que puedo morirme
que puedo ahogarme
en este inmenso
vacío
que yace
en mi alma.

Hoy siento
que puedo hundirme
que puedo perderme
en este inmenso
abismo
que yace
en mi mente.

Hoy siento
que puedo romperme
que puedo vaciarme
en esta inmensa
noche
que yace
en tu silencio

Hoy siento
que puedo amarte
que puedo sentirte
en esta inmensa
noche
que yace
en mi llanto.

Maik@ nov-03

Palabras al viento...

Todo se confunde. Las palabras nadan en un mar de sueños desprotegidos de toda lógica, de toda coherencia, de todo resto de cordura. Se enlazan entre sí, formando frases ininteligibles. Ininteligibles incluso para mi misma. Las palabras que siempre fueron el resonar de mi corazón en desasosiego... El tronar de mi alma en permanente necesidad de gritar, de escupir, de expulsar de mi alma los demonios que la atormentaban... Esas palabras que formaron océanos de sueños en cientos de papeles vírgenes... Esas palabras se niegan hoy a ser descubiertas. Se esconden.

Dice Neruda que sus palabras se adelgazan a veces para que alguien -vete tú a saber quien- pueda escucharlas. ¿Palabras que se adelgazan? ¿Y cómo pueden hacerlo? Quizás Neruda se refiera a otra cosa distinta al adelgazamiento. Algo así como palabras anoréxicas, que salen del corazón muertas de hambre, aprensivas y débiles. Temerosas de que alguien allá en el exterior pueda destruirlas. Esa quizás sea la explicación para el adelgazamiento de las palabras. No son palabras puras, genuinas... No son palabras que salen del corazón, sino que son palabras que salen de la razón. Son estrujadas y comprimidas, embutidas en algún tubo invisible semejante a una tripa de embutido, con el único fin de resultar políticamente correctas. ¿Será ese el motivo de que las palabras se escondan de mí en estos momentos? Quizás... Sólo quizás...

Aunque no sé... Alejandro Sanz sin embargo, dice que la expresión no tiene un problema de libertad, que tiene un problema de odio, intereses, dinero, color, problemas con la verdad... pero no, no tiene problema alguno con la libertad. ¿Y con eso? ¿Acaso tengo yo un problema con alguno de los susodichos? ¿Acaso mis palabras se cansaron, se hastiaron ya de ser expresadas, para luego ser vapuleadas, deformadas y condenadas? ¿Acaso mis palabras se encerraron en la cárcel de la anorexia, tiraron la toalla y dejaron de luchar por ese problema con la verdad del habla Alejandro? Quizás.. Sólo quizás...

O vete tú a saber... Quizás la respuesta la tenga Antonio Orozco, cuando dice sin pestañear que malditas sean las palabras porque ahora son la condena de sus sentimientos. Esa respuesta me suena a deja vu. Sí Señor... Condena... Sentimientos... Algo me dice -quizás sea mi corazón, no sé- que no va demasiado descaminado. La estrecha relación entre palabras y emociones. Entre razón y emoción. O lo que es lo mismo, entre cabeza y corazón. Vaya Con Antonio... creo que dio justo en el clavo. Esas palabras vertidas sobre el papel cual acuarela sobre un lienzo quizás sean la clave. La clave secreta del corazón, que lucha desesperadamente por ser escuchado, por ser comprendido, por ser aceptado... y como no tiene otras armas, utiliza las palabras como medio para lograrlo. Muchas formas existen en el mundo que sirven como llaves secretas. Muchas, es cierto, pero la mía siempre fue ésta. Un papel en blanco frente a mí y las palabras siempre nacieron solas. Siempre... hasta ahora claro, en que el papel se niega a ser desvirgado y las palabras se niegan en redondo a buscar a su amante fiel, el papel. De repente, parece como si el papel se hubiese convertido en una virgen tímida que niega todo contacto a su amante, y las letras, en un amante despechado, que herido en su orgullo, se niega a acercarse a ella. Menudo problema. ¿O será quizás que mis palabras se cansaron ya de poner grilletes a mi corazón -cual amante celoso y posesivo-? Quizás... Sólo quizás...

O tal vez, es que entendieron el mensaje de Presuntos Implicados, las palabras no son en sí la realidad, sino que son copias de un cuadro, del original.. Que hay sentimientos que no tienen voz porque no caben dentro de una explicación. Vaya... Sí, creo que debe ser eso. Sabias palabras de las cuales nunca dudé. Siempre supe a ciencia cierta que mis palabras -las amantes fieles del papel en blanco- no eran más que el pincel con el cual en momentos de desazón pintaba mis paisajes internos. Con la experiencia, aprendí a pintar cada vez con mayor exactitud esos paisajes que ni Kafka hubiese entendido. Las palabras me visitaron siempre, como las canciones visitan a Presuntos... Fueron mis compañeras de habitación desde que tengo uso de razón. Siempre que necesitaba un hombro en el que llorar, las palabras venían a visitarme ofreciéndome un papel en blanco -cual ramo de rosas rojas- para que pudiese enjugar mis lágrimas. Siempre que necesité un oído atento, ahí estaban ellas dispuestas a prestarme su silencio. Siempre que necesitaba un sabio consejo... ahí estaban nuevamente, dispuestas como siempre a servir de pincel para que mi corazón pintase lo que le viniese en gana. De no ser por ellas, mi corazón hubiese permanecido encerrado en su torre por siempre jamás, como una princesa de un cuento cualquiera. Sin embargo no fue así. Me enseñaron a esbozar sonrisas. A dibujar senderos. A describir obstáculos. Y de tanto esbozar, dibujar y describir, acabaron por convertirse en la llave mágica que dejaba en libertad mi corazón. Siempre que necesité dialogar con mi corazón, utilicé esa llave... siempre.. y sin embargo, ahora parece haberse extravíado. No la encuentro por ningún sitio. Así pues, es que quizás Presuntos tengan razón y sea ése el problema... Quizás mis palabras se tornaron esquivas porque no saben como explicar el mundo de emociones que gravita en mi corazón desde el día del accidente. Desde ese día en que volví de nuevo a la vida cual Jesucristo resucitado de la cruz. Quizás... Sólo quizás...

Si hasta Estopa parece aprobar la moción, cuando dicen que las palabras se quedan cortas para decir todo lo que sienten. Cortas. Insuficientes. Pobres. Incapaces de copiar con algo de fidelidad el nuevo cuadro que está pintando mi corazón. ¿Será así? ¿Será realmente el motivo por el que las palabras me rehuyen? Quizás... Sólo quizás...

Es posible que lo sea, pero de todos modos me pregunto ¿cómo es posible que las palabras se escondan de mí de esa manera? ¿Acaso me abandonaron para siempre? ¿Cómo es posible? Si tal y como dice Alejandro Sanz, para mí, escribir no es inteligencia, ni sabiduría, es que es mi manera de decir las cosas. Que no es que sea mi trabajo, es que es mi idioma... Así entonces ¿por qué se esconden? ¿Acaso no entienden que me siento terriblemente sola sin ellas? ¿No entienden que si me abandonan moriré de tristeza, encerrada en la torre de mi castillo? ¿No entienden acaso que sin ellas no sé abrir la puerta y que por tanto la soledad será mi única compañera de por vida? Realmente, empiezan a parecerse a un amante despechado y orgulloso. O quizás a un Caballero de Armadura Oxidada hasta las tuercas de las tuercas, que si bien son capaces de abrirme la puerta para dejar salir el dolor, se niegan a hacerlo ahora que lo hay dentro de la torre es felicidad... alegría... ganas de vivir. ¡¡¡Serán burras!!! De todos modos, tengo la cabeza dura, de eso no cabe duda, de manera que yo sigo insistiendo. Observo el paisaje de mi corazón atentamente, me detengo en cada detalle, en cada cruce de caminos, en cada minúsculo pedazo de sueño destrozado, en cada instante de eternidad suspendido en el aire del recuerdo... Observo sí, pero soy incapaz de copiar lo veo. El papel en blanco, amigo, confidente y amante fiel desde los siglos de los siglos, permanece en silencio, me abandonó sin lugar a dudas, como lo hubiese hecho un amante taciturno y desalmado. Me abandonó sin una palabra de despedida, sin una explicación... dejándome en mar abierto, a la deriva, sin remos, ni velas, ni brújulas...

Decido por fin escribirle una carta -la tienes ante tus ojos- pidiéndole una explicación a su partida. Durante días espero su respuesta, pero su respuesta nunca llega. Cada día me siento frente al ordenador y miro obsesivamente la pantalla, esperando no sé... quizás un milagro -ya se sabe que los amantes desalmados pasan de dar explicaciones- Pero yo sigo esperando.. quizás tan sólo unas palabras... Algo, por insisgnificante que sea, pero que me ayude a entender lo que ha pasado. Pero una vez más en mi vida, el silencio como única respuesta ¡¡malditos amantes cobardes!! -me digo enfadada- mientras continúo mirando el papel en blanco.

Pero hoy el milagro se tornó real. Se materializó ante mis ojos dejándome totalmente atónita. Como cada día desde el accidente me senté frente al ordenador y miré obsesivamente la pantalla. El papel en blanco -quizás más blanco y más vacío que nunca- bailaba ante mis ojos socarronamente, como burlándose de mí. Como diciendome: no te debo ninguna explicación, búscate la vida... búscate otra llave... o búscate otra cerradura... pero déjame en paz. Y entonces ocurrió... las palabras se dibujaron sinuantes -cual amantes desnudas- en la pantalla, dejándome emocionada, sorprendida, pero absolutamente desconcertada. Una única frase a modo de explicación...
¡¡NO TE HEMOS ABANDONADO PRINCESA!! ¡¡ESTAMOS AQUÍ A LA EXPECTATIVA, COMO SIEMPRE!! ¡¡PERO ES QUE NO SABEMOS COMO PINTAR ESE CUADRO... EL ORIGINAL ES MÁS SURREALISTA QUE UN DALÍ!! ¡¡FIJATE QUE HASTA NOS QUEDAMOS SIN PALABRAS!! NO TE PREOCUPES PRINCESA QUE SEGUIREMOS ESTANDO AQUÍ PARA CUANDO NECESITES ABRIR LA TORRE, PERO ESO SÍ, ESTE CUADRO HAS DE PINTARLO TÚ SOLA. HAS DE PINTARLO SIENDO FELIZ Y DANDO GRACIAS A DIOS POR CONTINUAR VIVA. HAS DE PINTARLO VIVIENDO CADA DÍA COMO SI FUESE EL ÚLTIMO Y DÁNDOTE LA OPORTUNIDAD DE AMAR DE NUEVO COMO SI NUNCA TE HUBIESEN HERIDO, PERO ESO SÍ... !!!ESTA VEZ HAS DE PINTARLO CON HECHOS Y NO CON PALABRAS¡¡¡
Maik@